La burbuja audiovisual pincha

martes, 30 de agosto de 2011

La recesión publicitaria, unida a la crisis, acerca al abismo al modelo audiovisual un año después del apagón analógico, en abril de 2010. La televisión digital terrestre (TDT) generó una burbuja de canales que ya da síntomas de pinchazo. Operadores de cobertura nacional se encuentran en situación crítica, RTVE sigue sin resolver sus finanzas y los entes autonómicos se ven obligados a pedir más dinero a sus Parlamentos. Estas dificultades han llevado a más de una cadena privada a poner en venta sus frecuencias y a algunos Ayuntamientos a cerrar la televisión municipal para destinar los recursos a sanidad, educación o infraestructuras. En los últimos meses ha cesado la emisión de CNN+; Veo 7 se ha reconvertido en teletienda; La 10 busca socios, Intereconomía pide a sus espectadores que se rasquen el bolsillo y Libertad Digital se plantea alquilar parte de su emisión.

Dos operadores se reparten dos tercios de la inversión en anuncios

En el sector público el panorama es también preocupante. Madrid fue de los primeros grandes ayuntamientos en clausurar su televisión. Su alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), mandó a negro hace un año es.Madrid, enfocada a la promoción turística de la ciudad. "No es prioritaria", dijo entonces. Ahora, la televisión de Mallorca echa el cierre. El PP insular asegura que "no es asumible en tiempos de crisis".

El ejemplo se extiende a localidades de menor tamaño, como la valenciana Onteniente, donde su alcalde, el socialista Jorge Rodríguez, ha anunciado que la televisión municipal dejará de emitir el 1 de septiembre para destinar los 150.000 euros anuales que consume a otros servicios básicos. "Una televisión es un lujo innecesario", dice. "Tenemos 400.000 euros destinados a asuntos sociales bloqueados y la Generalitat nos debe 3,5 millones que no hemos cobrado. La gente demanda responsabilidad a los políticos. Si hay que elegir entre ayudar a colectivos sociales o mantener una televisión, no tengo ninguna duda", añade.

No es un caso aislado. Algunos partidos empiezan a plantearse si son necesarias las televisiones autonómicas y locales en el escenario de la televisión digital, con sobreabundancia de canales.

El PP tiene clara su estrategia: anuncia que cuando llegue al poder cambiará la Ley General Audiovisual para privatizar las emisoras autonómicas. Una medicina que tal vez llegue demasiado tarde. Algunos entes gestionados por el PP no son un ejemplo de eficiencia. La Comunidad Valenciana, por ejemplo, ha convertido su televisión en un monstruo difícil de manejar. Canal 9 acumula una asfixiante deuda de 1.300 millones de euros (desde la llegada del PP, en 1995 el agujero se ha multiplicado por 40). Solo en 2009, perdió 278 millones. Su plantilla no ha dejado de aumentar (ronda los 2.000 empleados, más que Antena 3 y Telecinco juntas) y su audiencia no ha parado de caer (acabó julio con el 4,2%). Para evitar el completo naufragio, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, no descarta un expediente de regulación de empleo. Sanear para después vender.

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http://www.elpais.com/articulo/sociedad/burbuja/audiovisual/pincha/elpepisoc/20110828elpepisoc_4/Tes

 

 

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