Videncia y astrología, ¿el nuevo porno?

jueves, 30 de diciembre de 2010

La clave de la impunidad está en la ley que regula estos servicios de tarificación adicional: "los videntes utilizan el prefijo '806', que es el que la ley establece para los servicios de ocio y entretenimiento", explica Sánchez. "Desde el momento en que es un simple divertimento, aunque la gente que llame esté plenamente convencida de que el vidente tiene el poder de ver el futuro y le paga por ello, no tiene ninguna posibilidad de reclamar".

Desde Facua aseguran que si las administraciones, tanto locales como nacionales, "consideran que es algo para divertirse deberían obligar a las televisiones a incluir un rótulo bien grande en el que se dijera que ese es el fin y que las palabras del vidente de turno no tienen ningún valor". Un ejemplo de la realidad de la situación es que en Valencia, donde la legislación autonómica no permite este tipo de programas, el Ayuntamiento tiene en su parrilla un espacio de videncia. Lo curioso es que el ente no emite los plenos de la corporación, lo que ha sido criticado por la oposición.

Una opinión similar mantienen en la Unión de Consumidores de España. "Lo más que se puede hacer es vigilar que aparece la tarifa correctamente y otras cuestiones así porque no se puede hacer nada para que se dejen de emitir estos programas". Desde la institución recuerdan incluso lo difícil que es actuar cuando la publicidad de producto es manifiestamente engañosa ya que "desde que pedimos su retirada hasta que esta se produce, la campaña publicitaria o ya no existe o ha cambiado".

Fernando Frías es abogado y vicepresidente del Círculo Escéptico, una de las pocas organizaciones que en España intentan luchar contra la superchería. Su diagnóstico es igualmente descorazonador: "Legalmente hay poco que se pueda hacer. A simple vista podría parecer un delito de estafa continuada, pero legalmente no lo es".

La vía penal queda excluida, "y acudir a la vía civil por, por ejemplo, enriquecimiento injusto es lento y caro. La gente prefiere desistir". Otro de los problemas con los que se ha encontrado es que "a la hora de ir a juicio, puede que el afectado siga creyendo en el vidente que le ha engañado, y que sea la familia la que quiere actuar, pero es todavía más difícil". Cita el caso actual del recién juzgado Padre Ángel: "Le acusan de defraudar a Hacienda pero no por el daño que ha causado a tanta gente".

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/25/espana/1290701573.html

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